Ingeniería Informática: Una profesión de primera, una Ingeniería de Segunda

17 Abr 2007 at 2:51 pm | In informática, naturaleza, responsabilidad, sociedad, trabajo |

Para que una actividad sea considerada una profesión debe cumplir los siguientes rasgos, según el sociólogo González Anleo:

a) Un servicio único, definido y esencial. Es decir, el profesional reclama el monopolio de la actividad que ejerce, la actividad que realiza está bien definida para el usuario y el servicio que proporciona dicha actividad debe ser imprescindible para los ciudadanos.

b) Se debe considerar una vocación a la que el profesional dedica todo su tiempo, se identifica con los ideales de la misma y se relaciona solidariamente con el resto de los miembros de la misma.

c) Debe estar basado en conocimientos y técnicas de carácter intelectual.

d) Se requiere un periodo previo de especialización generalmente en una institución educativa.

e) Demanda un amplio campo de autonomía, tanto personal como de colectivo cuyo correlato es la asunción de responsabilidades.

Teniendo en cuenta estas características, la actividad de ingeniería es una profesión por las siguientes razones:

a) La actividad es perfectamente identificada por la sociedad y es consciente de la relevancia que tiene esta para el bienestar económico y social de la misma. Los productos derivados de la ingeniería cada vez son más imprescindibles para alcanzar las metas de bienestar anheladas por la sociedad.

b) Los individuos que se dedican a la ingeniería, como cualquier otro profesional, a menudo condicionan aspectos de su vida personal – lugar de residencia, horarios etc.. – por la realización de dicha actividad. Además deben interrelacionarse con otros miembros de su mismo colectivo durante el desarrollo de la profesión. El aspecto vocacional de la profesión – identificación con los ideales de la misma- frecuentemente no está presente, no por la naturaleza en si de la ingeniería, sino por el cambio de paradigma de la profesión pasando actualmente a ser un mero instrumento de subsistencia.

c) Ciertamente es necesario un periodo previo de especialización en una institución educativa y la actividad está basada en técnicas de carácter intelectual por lo que debe ser considerada una profesión. No obstante, estos requisitos deben ser objeto de discusión ya que existen actividades consideradas como profesión que no los cumplen.

d) La autonomía de la ingeniería bien merece un debate puesto que no siempre los productos y servicios que se desarrollan son aquellos que la sociedad demanda y/o necesita. Es frecuente que decisiones políticas o económicas condicionen a los ingenieros en el desarrollo de su profesión. Por otra parte, las grandes organizaciones disuelven la autonomía de los ingenieros que trabajan en ellas. Sin embargo, analizando la actividad sin condicionantes externos si se puede considerar autónoma.

 

La diferencia entre profesión, oficio u ocupación cada vez es más difusa debido a los cambios del paradigma laboral, a la creciente tecnificación de los oficios y a la acertada pretensión de eliminar la estratificación de la sociedad, esto último consecuencia entre otras cosas del “status social” que reciben aquellos que ejercen las tradicionales profesiones. En este marco no cabe duda que la ingeniería debe ser considerada como profesión y de manera más reconocida si se guía por un código de conducta que permita cumplir de manera satisfactoria su objetivo: diseñar lo que la sociedad necesita.

Entre las diferentes especialidades de la ingeniería existen grandes diferencias en sus características como profesión. Pongamos como ejemplo una de las especialidades más antiguas: Ingeniería Industrial y una de la más jóvenes: Ingeniería Informática.

La Ingeniería Industrial cuenta con colegios profesionales reconocidos por el Estado, dispone de atribuciones profesionales recogidas en leyes y una responsabilidad civil que cumplir cuando algo no ha funcionado bien. Estos rasgos provocan una fuerte identidad como profesión y reconocimiento por la sociedad.

La Ingeniería en Informática no dispone de colegios profesionales reconocidos Estatalmente, no dispone de atribuciones profesionales legisladas y no afronta responsabilidades civiles. El ingeniero en informática habitualmente realiza su trabajo en organizaciones que disuelven su identidad por la de la ocupación que desempeña dentro de ella.

Estas características son las que provocan que la especialidad no disponga de una identidad y no sea reconocida por la sociedad como profesión.

 

Como Ingeniero en Informática creo que las recientes reivindicaciones por el reconocimiento de la actividad[1] deben ser aceptadas no solo por los “beneficios” que pudiera obtener como profesional sino porque así la sociedad dispondría de una “identidad” a la que pedir responsabilidades cuando fuera necesario.


[1] Ver www.ingenierosdeprimera.com

 

 

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